Guía
Por qué cubrir el barco durante el invernaje
Guardar el barco descubierto durante el invierno no es un ahorro: es una decisión con consecuencias. El barco expuesto acumula semanas de lluvia, excrementos de aves, hojas en descomposición, polvo industrial y radiación UV sobre superficies que, en la mayoría de los casos, son pinturas, gelcoat, madera barnizada o plásticos de cubierta.
Los problemas más frecuentes en barcos almacenados sin cubierta son: - Acumulación de agua en cubierta con riesgo de filtración por tapones de teka, juntas de escotillas o sellados de cabina. - Degradación acelerada del barniz o la pintura de superestructura por exposición UV en invierno. - Suciedad incrustada en la cubierta que requiere jornadas completas de limpieza antes de la botadura. - Daños por granizo o por caída de ramas en varaderos boscosos.
Una lona de invierno bien colocada resuelve todos estos puntos. El coste de una lona es una fracción del tiempo y el dinero que se invierte en recuperar una cubierta mal protegida.
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Tipos de lonas: medida, estándar y laminados termorrígidos
En el mercado náutico se distinguen tres categorías principales de cobertura para invernaje:
Lonas de medida (cover a medida): confeccionadas específicamente para el modelo y las dimensiones del barco. Ajustan perfectamente a la silueta de la embarcación, cubren la cubierta y la superestructura y están equipadas con sistemas de sujeción específicos (elásticos, correas con hebillas, corchetes). Son la solución de mayor calidad y la más duradera si se fabrican con materiales adecuados. Tienen un coste más elevado que las lonas estándar, pero para una embarcación de valor medio-alto representan una inversión justificada.
Lonas estándar por tallas: lonas genéricas disponibles en varias longitudes, pensadas para cubrir la mayor parte de la cubierta aunque no ajusten perfectamente a la silueta del barco. Son más económicas pero menos eficaces: tienden a crear bolsas donde se acumula agua, y el movimiento con el viento puede generar fricciones sobre la cubierta.
Shrink wrap (film de polietileno termorrígido): sistema de embalaje profesional en el que la embarcación se envuelve en un film plástico que se contrae con el calor hasta adoptar la forma del barco. Es la solución más estanca y estructuralmente firme, habitual en varaderos profesionales. La desventaja es que la lona no es reutilizable y genera residuos plásticos que deben gestionarse correctamente.
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Materiales: poliéster, polipropileno y mezclas técnicas
El material de la lona determina su durabilidad, su transpirabilidad y su resistencia a la intemperie.
Lonas de poliéster tejido: son el estándar en calidad para lonas náuticas de uso profesional. Resisten bien los rayos UV, tienen buena resistencia al desgarro y, si están tratadas con impregnaciones hidrófugas, son efectivamente impermeables. Las lonas de poliéster de calidad pueden durar 5–10 temporadas o más si se lavan y almacenan correctamente al final del invierno.
Lonas de polipropileno tejido (rafia): son las más económicas del mercado. Ofrecen protección básica contra la lluvia y la suciedad, pero tienen baja resistencia UV y se degradan con mayor rapidez. Adecuadas para presupuestos ajustados o para protecciones de corta duración.
Mezclas técnicas transpirables: algunas lonas de alta gama incorporan capas que permiten el paso del vapor de agua de dentro hacia fuera mientras siguen siendo impermeables al agua exterior. Este sistema reduce la acumulación de condensación bajo la lona, que en ambientes húmedos puede ser un problema igual o mayor que la lluvia. Son la opción preferida para embarcaciones de madera o con interior sensible a la humedad.
Un punto a tener en cuenta: una lona impermeable al 100% y bien sellada en todos los bordes puede crear un efecto invernadero que favorezca la condensación en el interior. Las lonas de alta calidad suelen incorporar orificios de ventilación estratégicos.
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Cómo colocar correctamente una lona: ventilación y sujeción
Una lona mal colocada crea más problemas de los que resuelve. Los errores más frecuentes son:
Error 1 — Lona apoyada directamente sobre la cubierta o la superestructura: el contacto directo genera fricción con el movimiento del viento, que puede rayar el gelcoat o levantar la pintura. La solución es usar un sistema de soportes o armazón interior que mantenga la lona elevada sobre la cubierta.
Error 2 — Lona sin ventilación: el aire caliente y húmedo del interior de la embarcación necesita poder salir. Una lona completamente sellada concentra la condensación bajo la cubierta. Las lonas de calidad tienen ventilaciones en los extremos o en la parte alta; si la lona es totalmente impermeable, abrir ligeramente los portillos de ventilación del barco para facilitar la circulación.
Error 3 — Sujeción insuficiente: una lona que se mueve con el viento no solo genera fricción sobre la cubierta sino que puede desprenderse parcialmente y canalizar el agua al interior de la embarcación. Usar el sistema de sujeción completo: correas cruzadas bajo el casco, elásticos en los bordes y hebillas en los extremos de proa y popa.
Sistemas de armazón: para las embarcaciones de mayor eslora, la instalación de una estructura de soporte (armazón) de tubo de aluminio o PVC bajo la lona —con forma de tejado a dos aguas— mejora significativamente la gestión del agua de lluvia y la ventilación. Muchos astilleros ofrecen este servicio como parte del paquete de invernaje.
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Mantenimiento y almacenamiento de la lona al final del invierno
Una lona de calidad puede durar muchas temporadas si se cuida correctamente al finalizar el invierno.
Limpieza: lavar la lona con agua y jabón neutro antes de guardarla. Las lonas almacenadas con sal, restos orgánicos o manchas de antifouling se deterioran durante el verano aunque no estén expuestas.
Secado: secar completamente al aire antes de doblar y guardar. Las lonas húmedas guardadas en bolsas desarrollan moho que puede penetrar en las fibras del tejido y debilitar la impermeabilización.
Almacenamiento: guardar en un lugar seco, oscuro y ventilado. Evitar doblar siempre en el mismo punto: variar los pliegues para distribuir el desgaste.
Reparaciones menores: los desgarros y las costuras que han empezado a abrirse deben repararse antes de guardar la lona. La mayoría de las lonas náuticas pueden remendarse con parches termoadhesivos del mismo material o con cinta de reparación específica. Una pequeña rotura que se ignora se convierte en un desgarro mayor al primer invierno de uso.
Checklist
Lista de control: elegir y colocar la lona de invierno
Para lonas estándar: asegurar que la talla cubre tanto la eslora como la manga del barco con margen suficiente para bajar por los costados.
Inviernos húmedos y fríos: preferir lonas transpirables o con ventilaciones. Climas con fuerte radiación UV invernal: priorizar resistencia UV.
Mantener la lona elevada sobre la cubierta evita fricción y mejora la ventilación. Imprescindible para lonas estándar y recomendable para las de medida.
Correas bajo el casco, elásticos en los bordes, hebillas en proa y popa. Una lona que se mueve con el viento genera fricción y puede desprenderse.
Dejar portillos de ventilación entreabiertos si la lona es completamente impermeable. La condensación acumulada puede dañar el interior tanto como la lluvia.
Verificar sujeción tras temporales de viento. Detectar bolsas de agua acumulada antes de que el peso rompa las costuras.
Equipamiento
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VER EQUIPAMIENTO →FAQ
FAQ
Para una embarcación de valor medio-alto con perspectiva de varios años de invernaje, la lona de medida es la mejor inversión: ajusta perfectamente, no se mueve con el viento y dura más temporadas. Para una embarcación de menor valor o para un invernaje único, una lona estándar de calidad con buen sistema de sujeción puede ser suficiente. La lona estándar mal sujeta es siempre peor que cualquier lona de medida correctamente instalada.
El shrink wrap ofrece la cobertura más completa y hermética disponible y es habitual en varaderos profesionales de países con inviernos duros (nieve, hielo). La desventaja es el coste (aplicación profesional cada año) y el residuo plástico generado. Para embarcaciones que se almacenan en zonas mediterráneas o con inviernos moderados, una lona de calidad es generalmente suficiente y mucho más económica.
Para lonas que no están confeccionadas a medida del barco, el armazón mejora significativamente la protección. Evita el contacto directo de la lona con la cubierta, facilita la evacuación del agua de lluvia y mejora la ventilación. Para las lonas confeccionadas a medida con materiales rígidos que mantienen su forma, el armazón puede no ser necesario, pero sigue siendo recomendable para los invernajes más largos.
Después de cada temporal de viento fuerte y, como mínimo, una vez al mes. Los puntos más frecuentes de fallo son las esquinas de proa y popa (donde el viento hace más palanca) y las zonas donde la lona apoya directamente sobre la cubierta. Una lona que ha perdido sujeción en un extremo puede acumular cientos de litros de agua en la bolsa que forma, comprometiendo tanto la lona como la cubierta.
